¿Qué he hecho? ¡Nada!... O casi nada. Desempolvé mis textos de filosofía del lenguaje, epistemología y lógica sólo para descubrir que no son ni medianamente suficientes. Los textos de lógica los he leído un trillón de veces, creo que no recuerdo mucho, pero quizás sí se algo ¡¿Qué?! Ni idea.
Eh pensado últimamente en por qué quiero hace esto, la constancia de esta pregunta me recuerda a una forma de hacer cosas que repito. Cuando me hice mi segundo tatuaje y cuando pensé el primero estaba ahí, cuando empecé la licencia estaba ahí, en mi proceso vocacional religioso estaba ahí, cuándo pensaba en Tailandia, cuando aplico a un trabajo, está ahí. ¿Por qué lo hago? Porque no sé que más hacer, porque quiero un camino, un hogar, dónde desarrollar mis ambiciones. Esto de la maestría no es algo en lo que esté cien por ciento convencida, pero hay pocas cosas en las que estoy bien cimentada.
Parece un esfuerzo desmesurado para algo que no me importa tanto... pero no tengo dinero, no tengo un trabajo bueno, todos los trabajos me consumen más tiempo, son aburridos con pocas satisfacciones, al menos sé estudiar y este estudio, espero, me dará más oportunidades, o quizás me dejará más frustrada por tener un mayor nivel de estudios, y cómo ahora, sólo ser considerada a trabajos por debajo de mis capacidades.
Ahorita me siento consumida por mi actual trabajo, que es estresante, que no me paga bien, que no me alcanza para mis gastos, ni para pagar holgadamente mi maestría en psicoterapia Gestalt, tengo además tarea de la maestría, busco otro trabajo, y me frustro por no poder escribir. Me siento exprimida, tratando de abarcar tanto, tengo que estudiar para ese examen y busco motivación para hacerlo entre tantas otras cosas. ¿Qué temas moverán mi corazón? ¿Qué puedo decir? ¿Puedo acaso decir cualquier cosa? ¡¿Cómo atreverme?! Esta maestría me coloca en el centro de la diana, debo poder liberar mi lengua o me volverán a ensartar entre palabras.
Eh pensado últimamente en por qué quiero hace esto, la constancia de esta pregunta me recuerda a una forma de hacer cosas que repito. Cuando me hice mi segundo tatuaje y cuando pensé el primero estaba ahí, cuando empecé la licencia estaba ahí, en mi proceso vocacional religioso estaba ahí, cuándo pensaba en Tailandia, cuando aplico a un trabajo, está ahí. ¿Por qué lo hago? Porque no sé que más hacer, porque quiero un camino, un hogar, dónde desarrollar mis ambiciones. Esto de la maestría no es algo en lo que esté cien por ciento convencida, pero hay pocas cosas en las que estoy bien cimentada.
Parece un esfuerzo desmesurado para algo que no me importa tanto... pero no tengo dinero, no tengo un trabajo bueno, todos los trabajos me consumen más tiempo, son aburridos con pocas satisfacciones, al menos sé estudiar y este estudio, espero, me dará más oportunidades, o quizás me dejará más frustrada por tener un mayor nivel de estudios, y cómo ahora, sólo ser considerada a trabajos por debajo de mis capacidades.
Ahorita me siento consumida por mi actual trabajo, que es estresante, que no me paga bien, que no me alcanza para mis gastos, ni para pagar holgadamente mi maestría en psicoterapia Gestalt, tengo además tarea de la maestría, busco otro trabajo, y me frustro por no poder escribir. Me siento exprimida, tratando de abarcar tanto, tengo que estudiar para ese examen y busco motivación para hacerlo entre tantas otras cosas. ¿Qué temas moverán mi corazón? ¿Qué puedo decir? ¿Puedo acaso decir cualquier cosa? ¡¿Cómo atreverme?! Esta maestría me coloca en el centro de la diana, debo poder liberar mi lengua o me volverán a ensartar entre palabras.


.jpg)

Querido, adorable y traumático
blog, déjame contarte lo que me pasa por la cabeza, el corazón y el cuerpo.
Tengo miedo, lo intento echar fuera de mí. Sabrás o no sabrás de mis ataques de
pánico y angustia, y están justificados, pues son productos de una mayor
consciencia de la vida y la muerte y de una mente desordenada que ante lo desconocido
se encoge y se duele. Mi amigo Saúl me dice que ponga atención más que al miedo
al momento en el que surge, y esa herramienta me ha hecho gran bien, pues lo
trascendente se mueve por algo más inmanente y corpóreo, a la vez que por un
deseo esperanzador. Me mueve hoy este miedo al descubrir que amo a una persona
profundamente pero que no es mi lo ideal como yo creía que debería ser, una
persona con la que quiero estar pero que no cumple toda la lista de cosas de
atributos perfectos a pesar de que cumple los tres principales de mi vida. Me
mueve hoy amarlo y saber que con él puedo y quiero ser libre, que él no tiene
que ser mi vida ni yo la suya, que mi vida no tiene que tratarse de él, que
puedo amar y querer a mis amigos y familia, que mis relaciones sociales quiero
sigan creciendo y fortaleciéndose, que quiero ser feliz con o sin él, que soy
capaz de tener mi propia vida sin depender emocionalmente de él y que puedo amarlo
como yo bien sé amar: loca, intensa y profundamente. ¿Y me pregunto cómo es eso?
¿¡Cómo puedo amar sin estar atada?! ¿¡Qué me puede pasar tomando ese camino?! 
.jpg)